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Conversaciones con el jazz

Publicado el 28. Jul, 2010

(entrevista con Lucio Sánchez)

Por Xóchitl Partida Salcido

 

 

 

  • “Siempre se está improvisando en la vida, en la música, y en todo. La improvisación es una manera de vivir.”
  • “Creo que tu manera de ser va implícita en la música que haces.”
  • “Mi aprendizaje se dio sobre la marcha, no en escuelas.”

Lucio Sánchez, quien fuera por más de treinta años el contrabajista del grupo de jazz Orbis Tertius perteneciente a la Universidad Veracruzana (UV), tocará la noche de este viernes 30 de julio en Al-Aldalus, restaurante ubicado en una antigua casa colonial en el centro de Coatepec (5 de Mayo Nº 36), lugar agradable en donde se come una sabrosa paella española y se beben excelentes vinos. El bajista estará acompañado por Beto Cobos en la guitarra, Cristian Mendoza en el saxofón, y Javier Cabrera en la batería. El cuarteto interpretará standards del jazz tradicional y alguno que otro tema de la autoría de Lucio Sánchez, quien además de intérprete es compositor.

Con el pretexto de anunciar esta velada musical que promete ser un interesante y placentero diálogo jazzístico entre cuatro músicos experimentados en lo que ellos llaman “el lenguaje del jazz”, le hice esta entrevista a Lucio Sánchez,  personaje emblemático dentro de la historia del jazz en Jalapa.

Lucio ha grabado tres discos con sus composiciones: Festival (1987), que llevó a su ensamble a participar en el Festival Internacional de Jazz de Montreal, Canadá, en 1991. Reflexión (2002), en donde el compositor consolida su propia voz, y Caleidoscopio (2005) en el que tocan Gerry López, sax alto; Rey David, trombón; Manuel Viterbo, guitarra, Rolando Alarcón, batería, y Lucio, en el bajo.

Este bajista ha vivido para la música, y aunque esto pueda sonar a lugar común, no es una frase menor pues entregarse a la música implica algunos, o muchos sacrificios. El mismo Lucio me comenta que “cuesta trabajo aprender algo”, pero él está satisfecho con el esfuerzo, porque “yo puedo decir que para mí toda la vida ha sido muy buena, me ha ido muy bien en lo personal y en lo musical, porque he vivido muy bien mi vida, tengo casi todo lo que se podría esperar, no me puedo quejar. Y quiero seguir haciendo cosas y disfrutarlas de la mejor manera.”

Es sabido y el propio Lucio reconoce que fue gracias al guitarrista Humberto León que comenzó a tocar el bajo: “Un día de 1970 pasé por su casa, tenía la ventana abierta, me vió y me invitó a pasar. Y de repente voltea a una esquina en donde tenía un bajo y me dice: “¡Agárralo y acompáñame!”. Yo nunca había tocado un bajo, pero él me animó. Estuvimos como dos o tres horas ahí tocando y cuando empezó a oscurecer me fui, pero a la media cuadra él me alcanza y me dice: “oye, voy a tocar en la noche, ¿por qué no tocas conmigo?”. Yo le respondí que esa era la primera vez que yo agarraba un instrumento, que no podía tocar, pero él me convenció de que con lo que habíamos tocado en la tarde teníamos y en la noche ya estaba yo tocando en una fiesta”. (Risas).

Pero el bajista me confiesa que el amor por la música le nació desde mucho antes: a los 5 años. Cuando en la casa de su abuela materna su tía se ponía a cantar y a tocar el piano para él, para el sobrino a quien la joven llevaba a los ensayos de un coro de la UV. “Y empecé a escuchar la música con mi tía porque ella tocaba y cantaba muy bonito, y para mí fue una manera de que me entrara la música por los oídos. Después, en la primaria hicimos un grupo de percusión los niños de quinto año. Ese fue un momento muy agradable de mi infancia porque tocábamos en todos los eventos que había en la escuela, todo era improvisado.”

Al final de esa noche de 1970 en la que Lucio tocó con Humberto León en una fiesta, un integrante del grupo los Jalver invitó al bajista a unirse a ese conjunto musical. “Estuve con ellos un año haciando muchas giras por el estado. Luego el grupo se terminó porque el director se iba para la ciudad de México. Y un mes después él me invitó a tocar a Acapulco, allá alternabamos con una orquesta que ya era famosa: la Orquesta de ingeniería, una orquesta muy grande de baile integrada por ingenieros de la UNAM. Cuando terminamos de tocar en Acapulco el director de la Orquesta de ingeniería me invitó a tocar con ellos porque el bajista que tenían se enfermó y tenían una gira. Pasé un año con ellos y esas tocadas fueron una parte importante de mi aprendizaje. Al principio yo no leía las notas, así que tuve que aprender a escuchar los acordes y después a leer los papeles, además por mi cuenta me ponía  estudiar para llegar y poder tocar lo que se estaba haciendo. Mi aprendizaje se dio sobre la marcha, no en escuelas.

 

-¿En qué momento llegas al Orbis Tertius?

Regresé a Jalapa depués de tocar con los Jalver y de hacer giras con la Orquesta de ingeniería y ya aquí  toqué con grupos de baile y de fiesta principalmente. Después conocí al excelente baterista Rodolfo Rodríguez y a Memo (Cuevas), ellos me invitaron a tocar con su grupo de jazz. Con Memo comencé a tocar, a hacer giras, a aprender de qué se trataba esto, y yo por mi parte estudiaba, oía algunas cosas.  Y en1972  llega un músico muy bueno: Mark Drake, él tocaba el sax, el piano y cantaba, era un músico excelente con el que hice amistad. Él ya traía otra manera de tocar, de improvisar, y de alguna manera nos sirvió para escuchar porque él nos trajo algunas grabaciones, y también tuvimos que empezar a leer otras cosas. Entonces hicimos un concierto ya con el grupo llamándose Orbis Tertius, concierto con el que se inauguró una torre que pusieron frente al estadio jalapeño, la Torre cinética, que tenía luces que prendían con la música. En la inauguración tocamos con Mark Drake y con un músico que ya era famoso en México como jazzista: Juan José Calatayud, y eso fue como el inició más serio del grupo. Hubo músicos de la sinfónica que se integraban con nosotros y en 1975 nos meten a la nómina de la UV.

-Estuviste 32 años en el Orbis Tertius y desde 1996 hasta tu jubilación, hace cuatro años, fuiste su director, ¿qué te queda de esa época?

Yo siento que nos tocó una buena época, nos tocó iniciar con el jazz aquí en Jalapa. Empezamos a estudiar y a tocar algo que para mí era desconocido hasta que conocí y toqué con personas como Memo Cuevas (pianista y estudioso de la música), Nacho Guzman (flautista que estaba en la Sinfónica), Rodolfo Rodríguez (baterista y amigo muy querido). Cuando pienso en todo el tiempo que estuve en Orbis veo que eso me permitió seguir aprendiendo porque yo tenía un sueldo seguro. Hace poco  hablaba con Memo y coincidíamos en que el jazz a lo mejor no le llega a todos, pero cuando te llega ya no te sales, sigues, y cada vez quieres saber más, quieres conocer más músicos, saber de sus vidas, aprender más. El jazz es como un virus que te entra y ahí se te queda.

-¿Fue difícil ser director del Orbis?

Las giras eran un relajo, había que estar pendiente de todo: de las comidas, del hotel, del transporte, los viáticos, el lugar y el equipo, porque a veces la gente que se dedicaba a hacer la promoción de los grupos no hacía mucho, no era tan buena.  El conciliar a la gente y llevar bien las cosas no es fácil, pero casi siempre estuvo muy bien. Yo digo que eso era como las relaciones entre las personas, entre las parejas: llega un momento en el que se cansan, tienen que hablar y tratar de mejorar, y si no pues divorciarse como los matrimonios, porque no es bueno cuando las relaciones se gastan.

-¿Qué fue lo bueno de tu periodo como director?

Sacamos tres discos, que fueron una muestra de lo que estabamos haciendo. Dejamos una constancia de nuestro trabajo. La Universidad Veracruzana es conocida por su área de artes, por los grupos musicales, de teatro, de danza, y tantos otros, pero también por el Orbis que fue de los primeros grupos de jazz en el país y que se ha mantenido hasta hoy. Por eso cuando yo oigo eso de que “el jazz está empezando en Jalapa”, yo pienso que no es así, sino que se está continuando algo que se empezó. Nosotros empezamos con algo que por lo menos aquí no había. Y además llegaron músicos importantes como Mark Drake, Todd Holman, Franco Bonzagni, con los que aprendimos mucho. Desde 1978 todos los días nos juntábamos a tocar y a seguir haciendo música con Franco, Javier Cabrera, Carlos Tercero, Nayo, Gilberto, Sergio Martínez. Así que esto empezó hace muchos años y no ha parado, porque Humberto León no ha dejado de tocar, ni Alci Rebolledo, Adolfo Álvarez, Javier Cabrera, Sergio Matínez no dejó de tocar; entonces el jazz ha estado y no empezó hace unos años, es de mucho más atrás.

 

-Ahora hasta dicen que sobran músicos en Jalapa, ¿qué dices tú?

 

Yo creo que no, vemos diferentes ensambles pero con los mismos músicos, por eso no creo que sobren. Esto es un aprendizaje y un proceso porque yo no creo que un jazzista se haga en uno o dos años. El jazz es una toda una carrera y no se logra en un día, hay que aprender otras cosas como la armonía, la música, la improvisación, la técnica del instrumento, y luego el lenguaje que es el jazz.

-Lo mejor de ser músico

Vivir tocando la música, viviéndola, viajando, mis viajes siempre han sido para ir a escuchar algo, para conocer, para empaparme de todo. Mi vida ha sido dentro de la música. Ahora estoy incursionando en algo que también me está gustando mucho que es la cerámica, estoy haciendo instrumentos de percusión con cerámica. La percusión también es algo que me ha gustado siempre, entonces pues también esto tiene que ver con la música. Siempre se está improvisando en la música, en la vida y en todo. La improvisación es una manera de vivir, yo digo que cuando se hace este tipo de música hay más libertades en la manera de tocarla y yo creo que tu manera de ser va implícita en la música que haces. Yo sí creo que en mi música y en mi vida siempre he sido muy libre.

2 Respuestas para “Conversaciones con el jazz”

  1. Martin

    30. Jul, 2010

    Efectivamente. Si el el jazz te toca, “te encanta”, y así se pasa la vida.
    Mi experiencia es paralela al relato.
    Estuve en aquella inauguracion de la memorable Torre Cinetica de la Zona Universitaria y ahí, muy joven también me tocó el Jazz.

    Felicidades.

  2. Humberto Juárez S

    03. Aug, 2010

    Gracias Maestro Lucio por lo que ha representado para el Jazz de Xalapa, por el gusto que nos regala a los que estamos ya inmersos en el fantástico mundo del JAZZ. Enhorabuena y a seguir inundando el ambiente con la fragancia del Contrabajo y el Bajo eléctrico que representa la poesía del Jazz.

    Saludos!

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